Demna Gvasalia reinventa y moderniza las raíces de la marca Balenciaga, sorprendiendo con una colección en la que predomina el volumen y la innovación en cada diseño.

En una escenografía de montañas pintadas de grafitis el desfile de Balenciaga, otoño/invierno 2018 en la Semana de la Moda en París, tuvo una gran huella; no sólo por su propuesta digital sino por promover el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas con la venta de camisetas que diseñó Demna Gvasalia: “es un proyecto muy especial para mí, porque por primera vez sentí que la moda podía servir para algo más que para cubrir el cuerpo” declaró en una entrevista para Suzy Menkes.

Vestidos cortos ceñidos al cuerpo, estampados florales, jersey elásticos, chaquetas curvilíneas que marcaban las cinturas de las modelos mediante volumen en los hombros y en las caderas fueron los más predominantes. La pulcritud en la sastrería fue apoyada por fittings digitales por ordenador, el diseñador alemán dijo: “Escaneamos los cuerpos en 3D y después modificamos los archivos de forma, los imprimimos en 3D y sacamos moldes. Solo hay dos costuras en un lado y en la axila. No hay pinzas, ni construcción de la prenda, todo parte de una sola capa de tejido”. VOGUE ESPAÑA 2018.

Esta vez la colección de hombres y mujeres fue muy equilibrada, entre prendas llamativas y acolchadas que no rayaban en lo estrafalario y con un fuerte aire de Cristóbal Balenciaga.


Deja un comentario